sábado, 3 de noviembre de 2012

Julieta

Y ella dijo su nombre como si los años no hubiesen pasado, lo cual me dejó atónito. No pensé que fuese a acordarse. Incluso quedé boquiabierto, sin dudar en manifestar mi asombro. Entonces, ella sonrió y dijo: -"¿cómo pretendes que no me acuerde?". Ahí fue que me di cuenta que el tiempo no había pasado para nosotros, por lo que durante las siguientes dos horas detuvimos el viento y hablamos como siempre supimos hacerlo.