martes, 4 de febrero de 2014

Lleno

Las ganas contenidas
En aquel primer beso de la noche
Que parecía no llegar más.
Aquel reencuentro que tanto se hizo desear
Y la batalla por quién se aguantaba más.
Ahí volvimos a encontrarnos.

La inocencia con la que te cuesta verme a los ojos.
Gigante es la emoción que me produce
Poner a alguien así de nervioso,
Comprobar con mis propios ojos
Que no soy el único que siente
Es el mayor regalo que pueda recibir.

Una vez rota la maldición,
Lo que debía ser finalmente aconteció.
Y finalmente nos fundimos juntos
En la entrega del otro,
Su eternura, su lujuria y su magia.
En todo eso que ninguno se animaba a decir.

La fuerza con la que me sujetabas al dormir,
Reclamando mi cuerpo como tuyo.
Pocas veces me sentí tan seguro.
El placer de lo que parecía
Que no me quisieras dejar ir.
En ese momento te pertenecí.

Y el esplendor de ese último beso
Antes de volver a la rutina
Destinado estuvo al recuerdo.
Me llenó de todo eso que sabía que quería.
Y ahí fue donde la tuve,
La visión de lo que espero
Sigilosamente se aproxime.

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