Triste. Hacía mucho que no me sentía tan solo. Debe ser por haber fallado al intentar sentirme acompañado. ¿Pero qué es estar acompañado para mi? Tantas cosas. Pero nunca voy a no sentirme solo. No sé qué espero de los demás, que apacigüen una desolación que es estructural y con la que siempre he de vivir. Aún tengo una visión muy ingenua del amor, un amor que completa y que cura, que da todo y que finita el ser. Me sorprende lo tonto que es ésto y cómo ciertos instituidos se siguen manifestando. Es decir, yo sé perfectamente que eso no es así, pero bien en el fondo parezco no sentir lo mismo. Hasta cierto punto lo deseo, y ¿es acaso posible no hacerlo? ¿Cuáles son los puntos de estabilidad en un mundo de incertidumbre, de inestabilidad y de efimeridad? Es muy fácil perder el eje.
Aún tengo esa fantasía de salvar y de ser salvado. El límite entre yo y el otro aún es muy confuso. Mi dedicación y entrega hacia los demás no logran matar la realidad ni tampoco me saben engañar. Es algo con lo que no estoy pudiendo lidiar, pero al menos sé que existe.
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