Dios, cómo me volvían loco esos circunloquios con los cuales refugias los verdaderos pensamientos subyacentes a tu humor y a tu retórica. Conversar con vos era toda una aventura, una travesía inesperada. Pero yo podía ver a través de ello, quiero que lo sepas. Podía ver a través de tus mecanismos de defensa como si fueran de vidrio.
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