No sé cómo articular lo que quiero decir
ni cómo medir cuál es el límite a propasar. Me gustaría ser un mejor mentiroso para poder
camuflar mejor las cosas que siento. Hay tantas cosas que él debería oír y
no sé por donde empezar. ¿Sería lo correcto siquiera? Más que nada porque cada día parece más inalcanzable, todo lo hace. Y, justamente por eso, cada
segundo que pasa me siento más presionado a tener que actuar, a darme explicaciones por lo que no estaría haciendo y a prevenir que todos mis deseos actuales para el
futuro no se me escapen de las manos. Aún cuando nada me de la certeza de que aquel sea el camino que deba seguir, tampoco estaría dispuesto a descartarlo completamente y verlo morir.
Últimamente he estado sosteniendo que todo
llega para quien es paciente, y creo estar haciendo un buen trabajo. Cosas
buenas me han llegado porque he dejado de querer de abalanzarme sobre el futuro antes de tiempo. Me gustaría seguir manteniendo esa línea de pensamiento y, más que nada, de acción. Pero, por otro lado,
cada día me siento más resguardado y distante, no quiero que por esperar me vea
obligado a dejar de actuar y de seguir pagando cash en cada oportunidad que se
me presente. No quiero volver a postergar las cosas a un mañana que nunca llega. Tengo que aprender a
discriminar mejor las cosas y saber cómo manejarme en cada situación. No quiero que
hacer lo correcto me prive de ser yo mismo y de expresar todo lo que siento, que es mucho, porque
si bien una parte de mi es una fría calculadora que incesantemente busca misterios
por resolver, otra es poseedora de un calor y una docilidad que puede y ha podido
domesticado temibles bestias. No quiero perder esa vulnerabilidad que me ha
traído hasta acá y que, en definitiva, me ha hecho quien soy. Tengo que aprender a medirla, no a resignarla.
Cada día que pasa es un metro en el que
nuestro vínculo se afloja, pero tal vez es lo que se supone que deba pasar. Tal
vez me cegué ante el esplendor de lo que fue una epifanía total
que me inspiró y me mostró la luz, lo cual hacía mucho que no me pasaba- Siendo esta una situación por la cual vivo, ya que voy por la vida buscando momentos como
esos. Conociéndome no podría haber evitado ir un poco más allá, porque me
convenció el que bien podría ser un futuro de independencia, mi futuro. Algo
totalmente mío. Vi todo eso que podría ser en la palma de su mano, en el brillo
de sus ojos, en la suavidad de su piel, en la tonada de su voz. Desplegó toda
esa aventura y lo hizo parecer tan fácil que no pude sino entregarme a toda
aquella fascinación de lo que toda mi vida fantaseé. Necesitaba que lo hiciera.
Hoy por hoy no estoy en posición de
decidir nada, solo tengo que tratar de hacer todo lo que me quede por hacer
sabiendo que las probabilidades físicas están más en mi contra que nunca. Más
cuando la distancia y tiempo caen cuales pesados granos de arena en un reloj en
el que me encuentro atrapado y bajo el riesgo de ahogarme, todo a lo que me
aferro parece diluirse con cada latido de mi corazón. Me niego a que empecemos
a olvidarnos y que, una vez más, tenga que seguir adelante, que todo haya sido un
loco sueño. No quiero, me niego rotundamente, porque en él está lo que yo
todavía siento que me toca enfrentar en este momento. Quiero seguir explorando
eso, ver qué hay más allá aun cuando no sea nada. Pero ya no sé, no estoy
seguro de nada, es pura fe ciega, una vez más y como siempre. No sé cómo proceder, qué hacer.
Estoy perplejo y me siento más solo que nunca, nadie puede ayudarme. YO estoy a cargo y nadie va a hacer nada por mi, nadie va a facilitarme
nada, por lo que podría decir que si hasta ahora no he podido llevar adelante
lo que me he propuesto por mi cuenta efectivamente no estoy listo para
jugármela y cargar con ello. Me duele escuchar eso, no estoy dispuesto a
aceptarlo. Si hay algo de lo que estoy seguro es de eso. Quiero estar listo y
dejarme ir. Porque lo vale, vos lo vales, de eso también estoy seguro. Me has
dado mil motivos para llorar en tan solo siete días. Quiero estar donde vos
estas y volver a saborear esa magia que emanas, aquella que es más fuerte
que cualquier cosa que haya probado antes. Es muy difícil abandonar el paraíso
y una vez más he caído preso de esta obsesión que genera la imposibilidad de
querer dejar ir. No estoy ni dentro ni fuera, estoy atascado. Ya lo viví una
vez y estaba más que seguro de haber aprendido la lección, pero caer en la
misma trampa es una opción tan tentadora... Muchas cosas me han quedado
pendientes, me invaden ganas en cantidades industriales. Fue una semana muy
corta, las cosas quedaron coaguladas para ambos y eso es motivo suficiente para
que yo quiera continuar pese a lo que suceda. Siento que ahí hay algo para mi, fue
algo único y especial, como vos, y no estoy dispuesto a no hacer algo al
respecto. Lo único que querría es volver a mirarte, estando feliz de estar ahí
tocándote la cara mientras conozco más de vos. Que volvamos a estar juntos otra vez. Que hablara de mi de la misma forma que habla de su familia, de sus amigos y de todo lo que le gusta. Me encantaría que pusiera esa cara con la que expresa su orgullo cuando dice mi nombre. Eso significaría todo para mi. Pocas veces sentí esta inquietud y
no quiero dejarla ir. Tampoco quiero que esto pase desapercibido por él, quiero poder dejar una marca, devolver el
favor, tocarlo en lo más profundo. Tocarte
porque es algo tan bello, Potro...
Estoy harto de luchar, quiero que las
cosas simplemente me salgan. Pero también pretendo que todo salga sin ningún
esfuerzo ni intervención de mi parte, lo cual no es posible. Si quiero algo
tengo que ir por él y ganármelo, merecerlo. Porque yo también lo merezco, el
tema es que vuelvo a estar en la cuerda floja porque no sé qué hacer desde acá.
Ya no tengo nada ensayado que me sostenga, vuelvo a estar desnudo, luchando
otra vez contra mi mismo, como siempre me gustó hacerlo. Y como aquella vez
hace dos años el desafío se presenta con un rostro nuevo, un corazón nuevo,
pero el mismo objetivo, abandonar el lugar de comodidad y lograr todo lo que me
proponga. Sea eso lo que sea, porque sí me ha inspirado lo suficiente como para querer salir
corriendo detrás es porque lo vale.
No hay comentarios:
Publicar un comentario