sábado, 27 de junio de 2015

Valeria

Hoy me despido de vos, la única chica por la cual hasta ahora he estado interesado de un modo más que fraternal. Aún puedo recordar la primera vez que te vi y no pude dejar de hacerlo. Con tu pelo bañado en oro y tus ojos azules como el mar, estabas ahí sentada sin saber quién eras ni lo que estaba por delante. Siempre te dije que eras como una flor, tan linda, tan pura y tan frágil. Que con el menor soplo de viento podías torcerte y ahí sucedió, pero nunca me imaginé verte efectivamente vencida. Así como ese último remolino te quito de nuestras manos espero que haya hecho volar un dolor que no tiene nombre hasta desaparecer. De ahora en más tu sonrisa de luz habrás de adornar un florero en mi memoria para siempre. Nunca olvidaré lo mucho que me hacías acordar a mi mismo. Espero que  ahora hayas podido encontrar algo de paz. Y supongo que esta es mi manera de decirte adiós.

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