Cuando los gloriosos días se volvieron tormentosas noches, deben de haberse sentido petrificados. No sintieron el frío, acaso? Ustedes contra el mundo en una batalla pérdida, presas de sus demonios internos. Buscaron un enemigo para, ignorantemente, mofarse. Pero yo no soy aquel, yo no soy su enemigo. "Aparejados están juicios para los escarnecedores, y azotes para los cuerpos de los insensatos" dice la Biblia (Proverbios 19:29). Les deseo el bien.
Yo, sinceramente, buscaba algo de solidaridad. Todavía usaba mis anteojeras en aquel momento, tanto que no pude ver. Me desahogo de todo lo que sueño que podríamos ser, aún lloro. Rezaría por ello hasta el final.
Aún herido, todavía camino sobre cáscaras. El mismo niño asustado se esconde para protegerse a sí mismo. No puedo creer que aún necesite protegerme de ustedes, pero ya no pueden manipularme como antes. No. Así que les deseo el bien.
Si mis muestras de gratitud son minúsculas para ustedes, disculpen. Me apena mucho, perdón. No hay mucho que pueda hacer, los amo e hice todo lo que podía hacer. Tal vez cuando me maldicen, no se sienten tan incompletos. Todos hemos cometido errores, sentido la culpa y el odio-propio. Se qué han estado aquí para mi desde hace mucho, tal vez hasta aún les quede algo de amor por mi. Pero dejemos que aquel libre de pecado lance la primer piedra.
Pero quién quedará de pié, entonces? Ni ustedes, ni yo. "Lo que también han aprendido y recibido y oído y visto en mí, eso practiquen" (Filipenses 4:9). A ponerlo en práctico y encontrar la paz. Así que les deseo el bien.
Pero ningún arma forjada en mi contra ha de prosperar, en mi está la salvación. Debo confiar en mi y no tener miedo. Lo sé y no debo dudar. Lo sé, lo sé.. Pero ahora he tenido otra gran ayuda en este preciso día, y es por ello que estoy aquí, para testificar ante grandes y chicos por igual. Así que cuanto más daño me intenten hacer, más me engrandecerán. Está escrito en ese famoso libro, ama a tus enemigos. Haz bien a quienes te insultan y a quienes te maltratan. "Muchas veces me han perseguido desde mi juventud, más no han prevalecido contra mí" (Salmos 129:2). Ellos que ferozmente me oprimieron de mi juventud no han cantado victoria sobre mi. Les deseo el bien.
Aquellos que puedan mantener sus estados mentales en paz, serán mantenidos en paz.
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