domingo, 20 de marzo de 2011

Review: 'Femme Fatale'

Femme Fatale
Bueno, cómo poder opinar sobre un disco de Britney Spears sin referirse exclusiva y necesariamente a ella, a esta altura de su carrera? Después de más de 10 años de estar bajo el reflector y el escrutinio público, una crisis emocional (que marcó su muerte, ante mis ojos, al menos), y un turbio regreso a su "prominencia", aún no es claro qué es lo que Britney aporta a la mesa musical. Por eso las comillas, prominencia de qué? Es muy difícil conjurar cuál es el atractivo de Britney (hoy más que nunca, ya que no sólo no canta, sino que tampoco baila, apenas se mueve, no tiene personalidad aparente) y a qué se debe su lealtad fanatismo. Fanatismo realmente comparable con otros astros del pop, como por ejemplo, Madonna (aunque cualquier comparación entre ambas es totalmente incoherente y absurda, dado que Britney nunca ha prolongado un legado creativo o de auto-conciencia merecedor de aquella). Es más, las opiniones con respecto a Britney siempre han sido muy opuestas: están quienes la idolatran fervorosa y ciegamente y quienes admiran su falta total de talento.
En la búsqueda de la respuesta a esa tan importante y existencial pregunta, el único camino aparente es recurrir a la música, que es lo único que importa al fin y al cabo, no? A lo largo de su carrera, innegablemente Britney ha presentado canciones realmente muy pegadizas y contagiosas y tiene en su catálogo dos importantes, consistentes y relevantes discos pop, 'In The Zone' y 'Blackout', pero la cuestión es que ella parece haber tenido muy poco que ver con ello, particularmente en estos últimos esfuerzos. 'Femme Fatale' no es la excepción al caso. El éxito de una canción de Britney yace casi completamente en la habilidad de composición y producción de otras personas, y este patrón es seguido exitosamente (o no) por todas las canciones de este disco.
Antes de que el disco saliera a la luz se habían emitido comentarios de que este trabajo sería la versión de Britney de 'Ray Of Light' (en comparación con uno de los mejores discos de Madonna, si no el mejor), e incluso ella llegó a trabajar con William Orbit, productor principal de aquella legendaria biblia musical del pop. Las expectativas fueron elevadas, considerablemente. No obstante, las semejanzas y la equiparación son indistinguibles. 'Femme Fatale' no contiene la madurez, la experimentación, el eclectisismo que tanto caracterizan al Opus Magnus de la reina viviente del pop. De nuevo, no está a la altura de la exploración que promete. Como siempre, no es más que otra apuesta segura. No obstante, no caería en la fácil trampa de decir que éste es otro disco más suyo, porque no lo es. Ni siquiera suena tanto como a un disco de Britney Spears, sino, por el contrario, como a "Britney tratando de ser alguien más" (entre comillas dada su poca participación en el proceso creativo). Britney nunca había sido tan vulgar y extremista como en este disco, ni siquiera en sus días de colapso psíquico. Siempre usó (y abusó) del doble sentido (la divertida '3'), de la sugestión (el inteligentísimo anagrama en 'If You Seek Amy') y la provocación (la clásica 'Baby One More Time), pero nunca a este extremo. Casi parecería que intenta, forzadamente, ponerse en el mismo status que sus colegas, y ahora contricantes, Lady GaGa, Katy Perry y Ke$ha (quien incluso colaboró en este disco). Los días de la Lolita que quería ser una mujer tomada en serio parecen tan lejanos, hoy.
Musicalmente hablando, el alma del disco fue forjada por ya colaboradores de mucho tiempo y grandes responsables del éxito de Spears, Max Martin y Dr. Luke, siendo responsables de 7 de las 12 canciones; dejando espacio para otros productores entre los que se detacan Benny Blanco, Will.I.Am & Darkchild. Líricamente, es una composición de líneas de coqueteo amontonadas y doble sentido insatisfactorio, comprimidas en grandes melodías y beats pesados. Camuflada en ritmos EuroDance, synth-pop y synth-trance de esos que tanto están de moda, actualmente (habiendo regreso el pop a la moda); la producción es impecable, eso es innegable y remarcable. Pero aunque algunas canciones no sean para nada especiales ni innovadoras, hasta en sus momentos más débiles, el disco no deja de brillar en ese aspecto. Es hipnotizante y precisa, sin llegar a ser sobrecalculada.
Dejando de lado esta gran (y única) virtud ¿Cuál es la fortaleza esencial detrás de toda la producción? 'Femme Fatale' no es la banda sonora de una noche de juerga como 'Blackout', no es tampoco un pop más maduro de 'In The Zone', reminiscente al clásico Euro-Dance marca registrada de Kylie Minogue. Britney siempre se caracterizó por sus canciones divertidas e infecciosas, pero esta Britney no suena como a ella, siquiera. Considerando el hecho de que su voz se encuentra apenas reconocible entre tanto procesamiento, desmontado y robotización. Es más, la ausencia de compromiso de Britney es tal que podrían poner a otra cantante en su lugar, que el resultado sería lo mismo. Su voz está ahí, pero no transmite nada. Pero tampoco importa mucho, porque más que cualquiera otra diva pop, Britney es todo un juego, no hay sustancia detrás. Lo cual trae de nuevo la primer pregunta formulada, qué aporta Britney a la mesa?
En tanto, debe reconocérsele algo a Britney y su equipo, dado que realmente se esmeraron y superaron. Nunca había escuchado un album tan gay,ni siquiera Cher, Madonna o Mariah Carey habían alcanzado este punto. Lady Gaga debe estar arrancándose la peluca de envidia, en este momento. Pero, bueno, en última instancia, es el único sector demográfico al que Britney apunta, por lo cual, no sería visto como un problema. Y, antes de que me acusen de discriminativo o lo que quieran, no creo que nadie más escuche una canción acerca del semen (¿creían que 'Gasoline' se trataba del aumento del precio del petróleo?) o del coito sexual tan burdamente (Up 'N Down), al igual que 'Peacock' de Katy Perry. Referirse así al sexo no es sensual, es burdo y desubicado (escuchar 'Erotica' y 'The Velvet Rope' para una buena demostración de liberación y exploración sexual). Madonna y Cher son íconos gay pero nunca lo fueron necesariamente por su música. La primera siempre se dedicó a up-tempos 'dance/pop', así que era inevitable que captara a ese público, quiéralo o no. Y Cher es prácticamente un travesti, así que… pero su música sí se abocó al público homosexual desde los 90'. Pero ambas tienen un público heterosexual igual de importante (o mayor), al contrario del caso de Britney. Ésta siempre fue un imán homosexual, ya que sólo cuenta con los gays (de 16 a casi 30), desde su comienzo hasta ahora. Su posición como 'ícono gay' proviene mayoritariamente de eso, su música es muy gay-friendly. No conozco ningún heterosexual, o persona adulta que admita gustarle Britney Spears.
Así que, bueno. Cuando el equipo de Britney deje de pagarle a productores para que mimeticen y relaven el trabajo de otros artistas, y empiecen a concentrarse en Britney misma para que ella se desarrolle y desenvuelva… a menos que esa sea la estrategía en este juego y ese motivo por el cual a quienes les gusta su música, actualmente, lo hagan. Porque Britney dejó de sonar como Britney para empezar a sonar como Ke$ha, y déjenme decir que preferiría que ella cantara las canciones que componen este disco. Femme Fatale? Ni que tanto.

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