martes, 8 de marzo de 2011

Una puerta debe cerrarse para que otra se abra

Presentame al señor tiempo.
Se fue con vos,
Murió en abril...

Si se lo contaste al viento,
Yo no lo vi,
Yo no lo vi..

Si me preguntas quien
Ha ocupado mis días,
Yo no lo se,
Yo no lo se..

Si me preguntas que
Ha pasado entre mis manos.
Yo no lo se,
No lo toque...

Invitame a ver tu historia.
Nunca diré
Que ya la se..

Escondeme en tu memoria.
Quiero vivir,
Quiero vivir...

Describime los lugares
Donde has ido.
Quiero viajar,
Quiero seguir...

Y explicame
Hasta donde has llegado.
Quiero saber...
Donde morir...

Quiero ver, quiero ser, quiero entrar.
Quiero andar, penetrar, quiero estar.

Remontame en un barrilete.
Quiero volar,
Quiero volar...

Contame un cuento de hadas.
Quiero soñar,
Quiero soñar...

Y recordame si alguna vez
Te he mirado.
Quiero llorar,
Quiero llorar...

Y abrime ahora
Las tres puertas de tu vida.
Quiero ver,
Quiero ser,
Quiero entrar....


Me dedicaron ésto hoy, realmente me llegó y me emocionó. No lo ví venir, me encanta que me sorprendan, es lo mejor que alguien pueda hacer conmigo dado que mi cerebro es un procesador que no descansa y calcula todas las probabilidades plausibles de acontecer. Es muy fuerte, igual. Pero quiero creer que de a poco estoy listo para ello. No sé cómo ni por qué, ni me interesan esas explicaciones; pero estoy un tanto encaminado. Estoy en el camino correcto y veo una luz resplandenciente del otro lado del túnel. Basta de estar preocupado. Basta de dejá vùs. Basta de caminar en círculos. No voy a llegar a ninguna parte si no me muevo del mismo lugar, aunque sí necesite de esas vueltas para experimentar y madurar. Crecí mucho gracias a ello, pero era hora de seguir adelante. Por suerte ya no estoy atrapado en el sueño donde la respuesta es clara pero nadie la conoce. Me desgastó todo bastante, pero cómo podría cansarme de las emociones? La vida es una bola rápida lanzada con el brazo hábil, y si voy a batear este golpe más vale que me concentre y me motive. Porque ser redundante e incitador nunca fueron los trucos que quise perfeccionar. Pero el fín de un ciclo es el comienzo de otro. Y es por eso que elevo la cabeza hacia el cielo y dejo que el horizonte me guíe.

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